El libro del Ŷihād

Traducción de Carlos Quirós
Introducción y edición de
Manuel Enrique Prado Cueva

Biblioteca Filosofía en español, Oviedo 2009 
145×230 mm · 82 páginas
ISBN 978-84-934341-4-4 (Fundación Gustavo Bueno)
ISBN 978-84-7848-528-4 (Pentalfa Ediciones)
Julio 2009 · 10 euros
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Averroes el Nieto (1126-1198) escribió El libro del Ŷihād como capítulo –el número diez– del libro jurídico Bidāya (1168). Consta el manual de cincuenta y siete libros en los que aparece regulada toda la vida del creyente. Una regulación que tiene como modelo o paradigma la propia vida del profeta Muh’ammad; este aspecto es el núcleo esencial del ordenamiento jurídico de la ley islámica (šarī´a). La distinción entre los ámbitos religioso, social y político es inexistente. El laicismo, la yahiliyya, no es una opción en el seno de la comunidad islámica (umma). Los avatares que depara la guerra se contrastan de continuo con las incursiones llevadas a cabo por el Profeta. El estatuto jurídico del ŷihād tiene su reflejo en la parte contraria, es decir, en los reinos cristianos que, a pesar de moverse en un contexto ideológico diferente, muestran elementos comunes en la administración de la guerra santa, tal y como podemos apreciar en el código de Las Siete Partidas (1265).

 

Presentación del libro del
Ŷihād

Este libro se presentó en el Club de Prensa Asturiana de Oviedo el viernes 13 de noviembre de 2009. Intervinieron Gustavo Bueno Sánchez, José Manuel Rodríguez Pardo y Enrique Prado Cueva.

This book publicizes the translation made in 1913 by Carlos Quirós of the epistle (risala) by Qusta ben Luca “On the difference between spirit and soul”. The aim is to make available to the curious and the scholar all the materials that led to it and its current edition.
The reader is offered the confronted Latin and Arabic text, with their respective translations in the chapter “Risala trilingüe: Arabic, Latin and Spanish”. The translation of the Latin text of the risala, edited by Barach, was made by Enrique Prado Cueva, as well as the editing of the Arabic text and the translation of Carlos Quirós.

 11-S, atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York (2001). Batalla de las Navas de Tolosa (1212), Francisco de Paula Van Halen – Museo del Prado

YIHAD

Introducción

Hace once años la Fundación Gustavo Bueno publicó en la colección Biblioteca Filosofía en español la traducción que Carlos Quirós (1884-1960) realizó del Libro del Yihad perteneciente a la obra de Averroes Bidaya (1168), obra de derecho islámico bajo influencia de la escuela malekita.

En el año 2015 Mohamed Bilal Achmal presenta su tesis doctoral «Los fundamentos del derecho islámico en Ibn Rušd. Análisis crítico de la Bidāya», dirigida por Andrés Martínez Lorca. Bilal cita la traducción de Carlos Quirós en la página 305 de su tesis doctoral. En esta misma página hace lo propio con la traducción al castellano del libro de R. Peters.

En la revista del ejército de tierra español Ejército (núm. 923, marzo de 2018, año LXXIX) el coronel de infantería Raúl Suevos Barrero publica un artículo titulado «Carlos Quirós y El libro del ŷihād. Un olvidado arabista militar«. Raúl Suevos ofrece una semblanza muy interesante de Carlos Quirós y enmarca El libro del ŷihād en el contexto que, sin lugar a dudas, motivó su traducción[1]:

(…) desde 1925 es profesor de la Academia Militar Árabe de Tetuán, se embarcará en un concienzudo trabajo de desarrollo normativo del derecho a partir de la escuela malikí o malekita, en la que se basa la tradición doctrinal marroquí. El objetivo es producir un cuerpo legal en el que se puedan apoyar las autoridades, y sobre todo los tribunales del Protectorado. 

Quirós trabajará especialmente sobre el Bidaya de Averroes, en sí mismo un digesto que abarca prácticamente toda la vida del buen musulmán, el dar el islam (la casa del islam), en el que se regulan las relaciones sociales, familiares, religiosas y económicas, y también las relaciones con el poder, es decir, el intramuros y el extramuros. El dar el harb (la casa de la guerra), que regula las relaciones con los infieles, que son básicamente relaciones de fricción en cuanto al afán universalista del islam, según Mahoma y las prescripciones del Corán. Es en este segundo aspecto donde se centra el libro décimo, El libro del ŷihād, en el que se regula la obligatoriedad de llevar a cabo la yihad, cómo hacerlo y cómo repartir el botín, así como los tratos o acuerdos con el infiel y su cumplimiento o cuándo soslayarlos. 

El libro reviste una enorme importancia en la época en que Quirós lo traduce —no menor a la que le corresponde en la actualidad—, pues las cabilas rifeñas son el oponente militar del Ejército español, y conviene que los oficiales estén familiarizados con la mentalidad y usos de los colectivos a los que se enfrentan. A este mismo fin se enfocan las charlas que el propio Quirós imparte entre los oficiales del Protectorado y de las que tenemos noticia por una puntual información en la Vanguardia de Barcelona del día 4 de octubre de 1928, en donde se informa de una conferencia en Tetuán.

Cuando el libro llegó a la Fundación, José Manuel Rodríguez Pardo mantenía una polémica con Emilio González Ferrín a cuenta de su tesis, defendida con anterioridad por Olagüe, de que no hubo invasión islámica en la península ibérica. El libro favoreció, por tanto, que el lector español pudiera leer en su idioma una obra a la que no tenía acceso y que, al tiempo, le permitiera hacerse un juicio propio de lo que podía significar y representar el yihad para el mundo islámico. El propio José Manuel Rodríguez Pardo cita El libro del ŷihād, que presentamos juntos en el Club Prensa Asturiana, en su libro El estado islámico. Desde Mahoma hasta nuestros días:

«Otro arabista, el famoso Serafín Fanjul, allí presente, autor de libros muy notables respecto a esta temática, llamó la atención sobre la negativa de González Ferrín a traducir como «Guerra Santa» el término yihad. Sin embargo, no le afeó nada más, en una solidaridad intergremial ya muy significativa de por sí.

Precisamente, en virtud de la experiencia acumulada entonces, el 13 de Noviembre de 2009 participé en la Presentación de El Libro del yihad de Averroes, resultado de la revisión de Enrique Prado de la traducción realizada por Carlos Quirós, con los intereses prácticos de entender a los musulmanes en el contexto de las luchas de la Nación Española en Marruecos a comienzos del siglo XX, y publicado por la Fundación Gustavo Bueno. Como destaqué en la presentación del mismo libro, me hubiera venido muy bien ante González Ferrín haber dispuesto de la traducción dos años atrás, como prueba irrefutable de lo que significa la yihad.»

El libro El mito del paraíso andalusí de Darío Fernández-Morer, cita en su bibliografía El libro del ŷihād, traducido por Carlos Quirós. Un libro escrito para combatir el negacionismo de autores como Ignacio Olagüe (La revolución islámica en occidente, 1974) y Emilio González Ferrín (Historia general de Al Ándalus, 2006) que afirman, contra toda evidencia historiográfica, que no hubo invasión islámica en la península ibérica y que el yihad no fue la motivación última de las conquistas árabes y de las luchas por el territorio en Hispania.

Llama la atención que el reciente libro de Alejandro García Sanjuán, Yihad. La regulación de la guerra en la doctrina islámica clásica (2020) no cite en ningún momento la traducción de Carlos Quirós, siendo como es la única versión publicada al castellano directamente del original árabe. En su lugar nos remite a la traducción al inglés de Ahsan Khan Nyazee y Mohammed Abdul Rauf, disponible en internet. No obstante sí cita (p. 91) como única traducción a nuestro idioma la que aparece en la obra de Rudolph Peters, La yihad en el islam medieval y moderno (1998) en la que se vierte al castellano la traducción inglesa del Libro del ŷihād de Averroes. Es llamativa esta ausencia en un autor que como él demuestra un depurado nivel científico en el uso de bibliografía y fuentes. Desconozco la razón de este olvido u omisión y, por tanto, no estoy en disposición de juzgarlo más allá de la simple constatación. Le escribí al autor preguntándole por esta ausencia en su bibliografía pero a día de hoy no he recibido ninguna respuesta.

José Javier Esparza en el capítulo 10 de su libro Historia de la yihad. Catorce siglos de sangre en nombre de Alá, da cumplida referencia del Libro del
ŷihād de Averroes, publicado por la Fundación Gustavo Bueno. Sanjuán cita en dos ocasiones (pp. 293 y 295) el libro de Esparza pero obvia la traducción de Carlos Quirós.

Javier Albarrán en su reciente libro (2020) Ejércitos benditos. Yihad y memoría en al-Andalus (siglos X-XIII) cita El libro del yihad de Carlos Quirós en la bibliografía y en la página 332 la traducción realizada por Quirós (pp. 45-46).

La traducción que realizó Carlos Quirós (1884-1960) de El libro del ŷihād responde a la idea de que el yihad tiene un componente bélico indudable y una conexión clara con la guerra santa. Ya en su momento dejé constancia de esta doble circunstancia en la introducción que hice para el libro en el año 2009. Han pasado once años y sale a la luz el libro de Alejandro García Sanjuán que mantiene para el período clásico la tesis de que el yihad está claramente vinculado al combate. El libro de Alejandro García Sanjuán viene a mostrar, e incluso diría que a reconocer, que la historiografía del yihad se compadece perfectamente con la traducción realizada por el arabista poleso que identificaba el ŷihād y el fī sabīl Allā con la guerra santa.

Esta traducción del capítulo de la Bidāyat (1168) de Averroes (1126-1198) dedicado al yihad es, pues, prueba palpable, ya en el ámbito hispano, de una amplia y reconocida tradición clásica que vincula yihad y combate. Capítulo que fue escrito por el alfaquí y filósofo Averroes en el contexto de un Al-Ándalus fronterizo con los reinos cristianos contra los que históricamente primaba una lucha hegemónica. La traducción fue realizada en el año 1926 con el trasfondo de la guerra del Rif (1924-1927) durante la dictadura del general Primo de Rivera. Tenía por objeto dar a conocer a los oficiales la estructura ideológica que daba al alzamiento de las cabilas rifeñas el marchamo de un alzamiento islámico de naturaleza regional.

El análisis que hace Sanjuán de las fuentes historiográficas del Yihad en el período clásico viene a quitar la razón a quienes niegan la vinculación entre yihad y guerra santa durante ese período. Sin embargo, Sanjuán tanto en su introducción como en el capítulo final critica a Antonio Elorza acusándolo de identificar islam con el terrorismo y la violencia. Lo hace, además, utilizando la narrativa del conflicto sin otro mayor argumento. De este modo da un salto hacia el mundo contemporáneo pero sin explicar en ningún momento si el esquema clásico que analiza profusamente es o no de aplicación a la época actual y sin dar cuenta de por qué es o no es de aplicación. 

Los problemas que quiero tratar en ese trabajo son los siguientes: el terrorismo yihadista ¿cumple o no con los estándares del yihad?, ¿es posible hablar de un terrorismo islámico que no sea yihadista?, ¿utiliza el terrorismo yihadista las estructuras formales del yihad clásico? El problema no se focaliza, como pretende Sanjuán, en criticar a quienes como Antonio Elorza afirman que existe una vinculación entre el esquema clásico y el terrorismo yihadista aduciendo que esto supone identificar el islam con la violencia. Porque de ser así el propio libro de Sanjuán podría ser calificado de lo mismo, a saber, de vincular el islam a la violencia al argumentar que el ŷihād está indisolublemente unido al quitāl y a la guerra santa.

Para quienes atacan a Elorza, el libro de Sanjuán sería un ejemplo más de quienes vinculan islam y violencia por muy historiográfico que sea su estudio, por muy documentado que esté y por muy cuidada que sea la lectura de las fuentes. El período clásico que incluye los períodos de Mahoma en la Meca y en Medina son el núcleo original de la sunna profética que junto con el Corán son las fuentes del derecho islámico (lo que he dado en llamar el núcleo profético). Sanjuán lo que ha hecho ha sido demostrar que en la etapa clásica el yihad estaba claramente vinculado al combate y a la guerra santa.

Sin embargo, este autor afirma que el terrorismo islámico no tiene nada de islámico ni de yihadista. Sin dar razones explícitas que justifiquen esta afirmación tan rotunda aduce que se ha de evitar interpretar el Corán y la suna por parte de intelectuales occidentales, como es el caso de Antonio Elorza, dejando esa labor para los ulemas. No hay base filosófica para argumentar, como pretende Sanjuán, que solo los ulemas están capacitados para interpretar las aleyas del Corán.

Este es el mismo argumento que utiliza Mohamed Bilal Achmal en su artículo de El Catoblepas ¿Destruir o instruir? En torno a la postura de Gustavo Bueno ante el Islam[2]. Por esta vía se imposibilita el pensamiento crítico desde un punto de vista etic. El núcleo profético no puede estar a salvo de la crítica desde una perspectiva filosófica. Este tipo de crítica ha sido ejercida por autores como Muhammad Abid al-Yabri (1935-2010). En mi caso utilizaré la teoría del cierre categorial de Gustavo Bueno para caracterizar al núcleo profético y su relación con el fiqh (derecho musulmán) como una estructura en la que opera una metodología ß-operatoria. Si dejáramos a los ulemas la determinación del sentido de los contenidos del núcleo profético, tendríamos que prescindir de la perspectiva etic o crítica sobre la institución profética y dar por cierto que el Corán descendió del cielo palabra por palabra o que Mahoma es un profeta de Alá al que el propio Alá le fue dictando, según circunstancias, las diferentes aleyas, es decir, tendríamos que aceptar como un elemento positivo y no ilusorio la šahāda o profesión de fe que dice que “No hay más Dios que Alá (unicidad de Alá, 2163, 2255, 318,1651, 1742, 2760-64, 5922-24) y Mahoma es su profeta”. Es decir, aceptaríamos como un componente positivo lo que no sería sino un componente emic ilusorio de la institución (Bueno: 2005:22-23, 2009:43).

Resulta curiosa la defensa de la tradición islámica que hace Sanjuán sin tener presente que existe en la actualidad una tendencia, sobre todo en los más jóvenes, a leer el Corán y los hadices sin pasar previamente por las interpretaciones de los expertos o ulemas. Y esto afecta tanto a lecturas radicales como a liberales del libro sagrado. Por el camino que propone Sanjuán se renuncia a la razón que el propio Yabri quería despertar con la ayuda de la filosofía árabe occidental representada para él por Ibn Hazm e Ibn Ruhsd frente a la irracionalidad de al-Ghazali e Ibn Taymiyya. Otros autores intentan desvincular  al núcleo profético de la tradición mediante el uso de una hermenéutica de Gadamer, es el caso de Fazlur Rahman (1982:1-11), tratando de lograr así un acercamiento al Corán más flexible y menos rigorista[3]. Aunque estos intentos tengan un alcance muy limitado son prueba de que la tradición es contestada por algunos sectores de la intelectualidad en el seno del propio islam. A esto Rahman lo llama yihad intelectual (intellectual jihād) emparentada con la ijtihād  que define como el esfuerzo por comprender un texto como el Corán. Por otro lado hubo en el siglo VIII un punto de inflexión propiciado por Al-Šāf ͑ ī que propuso la tradición profética o sunna como base para la aplicación de iŷtihād y qiyās en la interpretación jurídica (Rahman, 1982:18). Estamos, pues, ante una tradición que se ha ido conformando en una línea considerada ahora como ortodoxa por una vía muy distinta a la de comprender los mandatos del Corán en su contexto histórico evitando así las extrapolaciones extemporáneas.

Es necesario recordar aquí el artículo vigésimo segundo de la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam (Conferencia Islámica de El Cairo, 1990) que dice:

a) Todo ser humano tiene derecho a la libertad de expresión, siempre y cuando no contradiga los principios de la Sharía.

Es obvio que bajo presupuestos como éstos no es posible la crítica. Sanjuán se declara portavoz de los ulemas (2020:20) y afirma que es a los creyentes a los que compete analizar todo lo referente a la ortodoxia o heterodoxia en torno al yihad (2020:303). Renuncia de este modo a toda crítica proyectando el problema al ámbito emic en el que carece de toda autoridad.


[1] Enrique Prado: «Carlos Quirós: biografía y legado»El Catoblepas, nº 93 (noviembre 2009); «La experiencia española del ŷihād» El Catoblepas, nº 94 (diciembre 2009).  Dr. Mohamed Bilal Achmal Carlos Quirós (1884-1960).  Bio-bibliografía de un arabista asturiano que vivió y trabajó en Tetuán. Fundación Gustavo Bueno: Carlos Quirós Rodríguez 1884-1960 (http://www.filosofia.org/ave/001/a338.htm).

[2] Este artículo fue contestado por este otro de José Manuel Rodríguez Pardo: «Religiones de libro y tolerancia. Réplica a Mohamed Bilal Achmal respecto a su crítica a Gustavo Bueno por sus afirmaciones sobre el terrorismo de raíz islámica». El Catoblepas, número 46, diciembre 2005, página 17.

[3] Puede verser la entrevista a Mohamed Mahjoub, de la Universidad de Túnez (https://www.fundea.org/es/node/2025) en la que, con la ayuda de la hermenéutica, plantea la existencia de una meta-religión, buscando de este modo evitar el corsé de la šarī ͑ a.

Historia de la Yihad

Catorce siglos sangrientos en el nombre de Alá

José Javier Esparza

Esparza en el capítulo 10 de su libro da cumplida referencia al Libro del
ŷihād de Averroes, publicado por la Fundación Gustavo Bueno.

Otro libro imprescindible para combatir el negacionismo de autores como Ignacio Olagüe (La revolución islámica en occidente, 1974) y Emilio González Ferrín (Historia general de Al Ándalus, 2006) que afirman, contra toda evidencia historiográfica, que no hubo invasión islámica en la península ibérica y que el yihad no fue la motivación última de las conquistas árabes y de las luchas por el territorio en Hispania. El mito del paraíso andalucí cita en su bibliografía El libro del Ŷihād, traducido por Carlos Quirós.